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(Entre paréntesis.)

Fotoposts

El Mundial es un Carnaval

Enviado por Sebastián J. Echeverría el 16/06/2010 a las 17:31
Etiquetas: | Categorías

chile_sudafrica2010.jpg

El Mundial nos tiene a todos locos. Los que nunca ven fútbol, hoy sí gritaron gol cuando Beausejour empujó la pelota al fondo del arco. Incluso los que ni siquiera vieron el partido, aprovecharon el desayuno en la oficina o, simplemente, disfrutaron de las calles descongestionadas para variar. La mayoría de nosotros estamos pendientes de los goles, de las lesiones y –como les gusta decir a los periodistas– de todas las variantes de la cita planetaria.

El rol que cumple el Mundial a nivel sociocultural  es clave. Junto con otros grandes eventos, es lo que le permite al sistema funcionar: es un carnaval. Éstas son las instancias en las que todas las personas somos iguales, cuando un único grito ahoga nuestras gargantas y nos abrazamos sin importar quién es el jefe.

Los carnavales existen desde siempre. En la época medieval, se coronaba rey al bufón y el señor feudal era uno más del pueblo. Hoy, el ídolo máximo es un niño de 22 años que nació en Tocopilla y el Presidente ve el partido con los damnificados en Dichato. Durante 90 minuntos, el orden social se anula y la autoridad cambia de manos. Es la ex presidenta Bachelet la que se encuentra en Sudáfrica y “se toma” La Moneda a través de la pantalla gigante que se instaló en la Plaza de la Constitución. En las oficinas, no hubo reuniones ni llamados telefónicos; y en los colegios, no hubo clases. Alumnos y profeseros, gerentes y empleados se reunieron frente a un televisor para ver juntos el mismo partido y celebrar el mismo gol. En esta instancia, aquél con el trabajo más humilde puede levantar in ce hache i y ser el líder de un grupo de personas durante un momento. Pero, tras el pitazo final, todo vuelve a normalidad: el jefe vuelve a su oficina, la secretaria se sienta en su escritorio, el alumno se duerme en su pupitre y el cajero se instala tras la ventanilla. En fin, todos y cada uno vuelve cumplir la función que cumplimos todos los días.

Así, los carnavales sirven para mantener el orden establecido. Funcionan como liberadores de presión, crean una ilusión social de igualdad que libera y permite que el resto, que la mayoría, del tiempo unos puedan subyugar a otros y el sistema social funcione como lo conocemos.

En el Día de la Tierra: Estado de Miedo de Michael Crichton

Enviado por Sebastián J. Echeverría el 22/04/2010 a las 13:21

(Publicado en Club de Lectura.)

Este libro me lo leí en el verano. Es un best-seller escrito claramente para ser transformado en celuloide. El autor, Michael Crichton, es un prolífico escritor estadounidense cuyos libros no pocas veces terminan en la pantalla grande: Jurassic Park y su secuela El Mundo Perdido, El Hombre Terminal y Sol Naciente, por mencionar algunas.

estado_de_miedo.jpgEstado de Miedo (State of Fear) trata de cuatro personas, un abogado ambiestalista y la asistente de un magnate ambiestalista y dos agentes de EPA, recorren el mundo intentando sabotear una serie de atentados ecoterroristas. La fábula es bien básica: el protagonista, Peter Evans, es un héroe por casualidad –de la misma onda que Alan Grant en Jurassic Park– metido en un gran lío; las aventuras tienen mucha acción y situaciones límite y es tremendamente gráfico, en este sentido creo que la narración está muy bien lograda. El libro, si bien es largo, se lee rápido y entretiene.

Ahora, el contexto de la novela. Para ser un best-seller tiene harta enjundia. Es una novela muy política y se pone en una situación que quiebra el punto de vista tradicional acerca de la ecología y los movimientos ambientalistas. Aqui, los ecologistas son los malos, de hecho son terroristas: inventan todo el discurso social acerca del calentamiento global y producen artificialmente sus consecuencias. Están ocupados de abarcar la mayor prensa posible, seducir a los actoricllos hollywoodenses para "salvar el planeta" y conseguir millonarias donaciones para hacer sus investigaciones, sus seminarios y mantener un estilo de vida de ricos y famosos.

Un pequeño pasaje de la novela es, desde mi punto de vista, la clave. De hecho, es la que le da el título a la novela. Un sociólogo, catalogado de busca-problemas por los mandamases ambientalistas, irrumpe en un seminario para insistir con su teoría de que todo eso es una patraña comunicacional barata, desarrollada únicamente por las fuerzas de control social que intentan mantener un estado de miedo en la población. Una especie de estado orwelliano creado con las herramientas a disposición del sistema liberal: la prensa y el discurso político.

El libro está lleno de referencias científicas que son declaradas verídicas que tienden a desmentir el apoyo de la comunidad científica a la teoría del calentamiento global, pero el autor se desmarca de cualquier posición definitiva al respecto. Igual, por lo menos a mí, me clavó una enorme duda...

Avisos

Hasta luego, Michelle

Enviado por Sebastián J. Echeverría el 11/03/2010 a las 10:30
Alargué un poco mi tiempo frente al televisor esta mañana porque la verdad es que me emocioné con la llegada de la Presidenta Michelle Bachelet por última vez a La Moneda. Hace poco más de 5 años viví de lejos la campaña y las elecciones que terminaron con la primera mujer que asume la primera magistratura de un país latinoamericano por elección popular. Me enorgullecí entonces y me enorgullezco hoy. La Presidenta partió haciendo historia, tanto que se podría pensar que sólo con eso Bachelet ya había cumplido su misión histórica. Sin embargo, todos los chilenos esperábamos más. Queríamos más libertades sociales y mejor distribución de la riqueza. Esperábamos un mejor Estado: más moderno, más eficiente y más humano. Los que votamos por la Concertación queríamos, además, seguir la senda democrática que iniciara el Presidente Patricio Aylwin en 1990. Siempre he sostenido que más allá de quién asume qué cargo, lo importante es la visión de país que se le imprime al Gobierno y al Parlamento, pero la individualidad de Michelle Bachelet tiene un sabor especial. Ella es una líder sin parangón. Su carisma es poco tradicional, es femenino y le imprimió un sello único a la presidencia. Se hizo cargo del país con profesionalismo y -aunque suene cursi- con cariño. Su empatía, su imagen cercana al pueblo, sus grandes reformas sociales, su adecuado manejo de las finanzas fiscales, su franquesa para enfrentar los imponderables (una profunda crisis económica y el terrible terremoto marcaron sus último año en La Moneda) y sobre todo su incansable compromiso con la ciudadanía. Quiero destacar que ella deja el Gobierno con un índice de popularidad que supera el 80%, aunque su coalición perdió las últimas elecciones. Esto indica aunque los electores dijeron "queremos un cambio", su figura es especial.

Michelle Bachelet asume el Gobierno de Chile en 2006

Éste no es momento sino para agradecerle a la Presidenta. Gracias, Michelle por tu entrega, por tu humilde autoridad, por tu liderazgo. Gracias porque lograste, desde que fuiste candidata, interpretar el sentimiento nacional. Nos diste unidad, un  sentido de familia, nos ofreciste un sueño de país al que no queremos renunciar aunque cambiemos de Gobierno. Nuestras expectativas de lo que debe hacer un Gobierno están renovadas tras tus cuatro años en La Moneda. A pesar de que hoy tenemos presidente nuevo, él tendrá que asumir como propio mucho de lo que tú le imprimiste al Gobierno. Gracias, Presidenta.

Del dicho al hecho: conversasiones en la era digital

Enviado por Sebastián J. Echeverría el 22/01/2010 a las 12:40
Gracias a un tuit de Felipe Heusser, leí este artículo de Vanity Fair donde la pregunta es ¿Qué haría Martin Luther King con Twitter?. La reflexión no es tecnológica sino política y ?si bien los invito a leerla entera? quiero rescatar aquí una idea que me parece se nos ha ido olvidando a medida que más nos metemos en la dinámica de hacer movilización política usando las redes sociales.

Los tuits de Martin Luther King

Traduzco el primero que me parece el más atinado:
Aprecio los retuits, pero pueden apoyar nuestra causa más efectivamente uniéndose a nuestra próxima actividad de campaña.
La declaración releva cómo un "activismo de escritorio" es insuficiente. Unirse a un grupo en Facebook, retuitear nobles ideas o escribir un post en tu blog es lo más parecido a conversar en el living de tu casa con tu familia o tus amigos y dar tu opinión. Puedes ser vehemente y marcar claramente una postura, pero no será suficiente para provocar un resultado cualquiera. No es lo mismo unirte al grupo Ayudemos a Haití que hacer efectivos tus dos o tres clicks más para sumarte efectivamente a lo que se está haciendo para ayudar. Con las nuevas tecnologías, las prácticas conversacional están cambiando. Cada vez es más fácil decir cosas públicamente, así las declaraciones de intención se hacen más abudantes y menos comprometidas. Aunque es obvio que no nos podemos hacer cargo de todo aquello en lo que estamos de acuerdo, a mí me parece que el decirlo fuerte las hace muy bien de analgésico moral.

Ayer ganó el patrón y perdió la nana

Enviado por Sebastián J. Echeverría el 18/01/2010 a las 8:53
Fueron varios los ocurrentes de tal juego de palabras anoche ?hasta La Nación lo usó de titular?, mientras Sebastián Piñera celebraba su truinfo en la elecciones presidenciales y la película dirigida por Sebastián Silva y protagonizada por Catalina Saavedra sólo salía mencionada entre los nominados a mejor película extranjera en la ceremonia de los Golden Globes Awards en Los Ángeles. El chiste hasta se repetía esta mañana. Pero el tema de la semana es éste: Chile ha elegido a su primer gobierno de derecha desde 1958. (Tuvimos un largo gobierno de derecha entre 1973 y 1990, pero que no había sido elegido democráticamente.) Elegimos a un presidente que representa los ideales conservadores, neoliberales y patronales. Elegimos a un presidente que lidera una coalición llena de personajes que apoyan apoyaron la Dictadura, por mucho que él diga que voto por el No en 1989. Elegimos a un gobierno cuyo partido mayoritario se opone al divorcio y a siquiera discutir asuntos como los derechos matrimoniales homosexuales y el aborto. Elegimos un gobierno que nos promete el oro y el moro ?ojo, que promete "acabar" con la delincuencia y el narcotráfico. Elegimos un presidente que posee una de las fortunas más grandes del país, cuyos orígenes son, por decir lo menos, éticamente cuestionables. Elegimos a un presidente cuyo afán es el poder, el poder en sí mismo. Piñera es el nuevo CEO de Chile. Pasamos de ser ciudadanos de una República, a ser clientes de Chile S.A..