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MZN

(Entre paréntesis.)

Fotoposts

El derecho de vivir en Paz. Lennon y Jara.

Enviado por Sebastián J. Echeverría el 29/05/2010 a las 23:12

Carreteando con mis primos, nos pusimo a buscar canciones y encontramos esto que encontré sencillamente notable.

Terminó Lost

Enviado por Sebastián J. Echeverría el 25/05/2010 a las 9:36
Etiquetas:

lost-finale.jpg

¿Será, por fin, momento de verla?

Avisos

La Barrera del Pudor de Pablo Simonetti

Enviado por Sebastián J. Echeverría el 20/05/2010 a las 14:53

(Publicado en Club de Lectura.)

Me puse a leer la tercera novela de Pablo Simonetti, tras los ácidos comentarios de mi madre y mi mujer que lo leyeron durante el verano. Según ellas, Simonetti "tiene muchas ganas de de ser mujer"; al parecer el contenido sexual explícito y cómo el sexo constituye el centro articulador de la emocionalidad de la protagonista marcaba el desarrollo de la novela de manera sustantiva y la disociación autor/narrador es una ficción que inventó la teoría literaria. Yo había leído antes Madre que estás en los cielos y me gustó. Así que me enfrenté a sus doscientas y tantas páginas haciendo como lo intento siempre, desasociando al autor del narrador y esperando que me cuenten una buena historia, una que me entrenga y, ojalá, que me cautive.

Cabe decir que mi lectura cumplió su objetivo: me entretuve y me cautivó lo suficiente para sentarme a redactar este artículo. Amelia, la protagonista, es una paisajista que se retira a su casa de recreo a pasar su duelo tras separarse de su marido, Ezequiel Barros –un periodista y crítico literario que sufre de impotencia, de eyaculación precoz y de un desapego emocional generalizado–. Se la quiere pasar sola. Quiere llorar, pensar, recordar, entender, evitar explicárselo a los demás, ubicarse de nuevo en el mundo. La novela transcurre durante el verano, mientras recibe las visitas de su hermana, de un antiguo amante, del mismo Ezequiel y de Roque, su amante actual (¿o es su pareja actual?). Con las conversaciones y sus recuerdos revive toda su relación con Ezequiel, intenta sacar conclusiones, justificar la separación y asumir su fracaso. Lo culpa a él y a su impotencia y falta de líbido a su falta de voluntad para satisfacerla. Se culpa ella y a su deseo sexual. Efectivamente, el sexo es el centro casi toda la argumentación: la insatisfacción de Amelia y la dejadez de Ezequiel, los amantes y los experimentos que desafían la barrera del pudor.

la-barrera-del-pudor-pablo-simonetti.jpg

La novela tiene seis capítulos, cinco visitas más un epílogo. La primera visita es de Josefina, la hermana de Amelia, una representación bastante burda de la presión social: una lluvia de preguntas llenas de copuchentería y consejos que tienden al conservadurismo y al cuidado de las apariencias. La típica ilustración social de la clase acomodada chilena, articulada desde la rebeldía de uno de sus miembros adscritos por obligación: Amelia es la oveja negra de esa familia, la que decidió no tener hijos, la que tiene amantes y que se separa de su marido. Esa tara es la primera de la que tiene que librarse el autor, no el personaje. Ésta, si bien, oye las voces de la tradición familiar, las desobedece desde siempre y le molesta abiertamente que intenten obligarla a ceñirse el vestido de niña buena que sólo está dispuesta a ponerse para las ocasiones especiales, más por conveniencia que por convicción. Si puertas afuera todos están contentos conmigo, puertas adentro puedo hacer lo que mejor me parezca.

La segunda visita es la de Bernardo Otero, un arquitecto con el que había trabajado y tenido una aventura años atrás. A él, la vida social le achaca la responsabilidad de la separación de Amelia. Ella niega la aventura públicamente y reniega de que ésta haya sido la causa de la separación. De hecho, esa relación terminó hace años y fue parte de la ecuación de su matrimonio. Aquí hay mucho ruido literario, la visita de Bernardo le sirve al autor para contarnos la hostoria del matrimonio de Amelia y Ezequiel, aquí nos revela muchos de sus problemas, se nos revelan los personajes y su relación, pero el rol de Bernardo y su visita sólo sirve de excusa para contar la historia.

La tercera visita es del mismísimo Ezequiel. Aquí como que comienza, de verdad, la evolución del personaje de Amelia y la historia propiamente tal. Hacer un resumen, sería adelantarles la aventura. La cuarta visita es la de Roque, un director de cine con quien Amelia mantiene una relación desde hace algún tiempo. Luego, vuelve de visita Ezequiel. Finalmente, el epílogo nos cuenta cómo sigue la vida de Amelia.

Estos tres últimos capítulos –las últimas cien, cientocincuenta páginas– son la columna vertebral del libro. Amelia se enfrenta a sus propios fantasmas, hace duras introspecciones y sigue relantando, usando raccontos, su matrimonio, siempre buscando entender, buscando un por qué, intentándose explicar qué salió mal, por qué fracasó su matrimonio.

La barrera del pudor no es la obra maestra de Simonetti, no creo que ésa la haya escrito aún. La falta sustancia a la fábula, las visitas de los personajes no tienen la misma relevancia en el vaivén emocional de la protagonista y esa importancia no está bien reflejada ni en la cantidad de páginas dedicadas a cada visita ni en la intensidad emocional de cada capítulo.

El libro es entretenido y se lee rápido, sin caer en la liviandad. Habla de temas bien complejos y se hace cargo de uno de los grandes problemas del individuo cuanto ser social: vivir y ser feliz bajo los constructos ideológicos del ambiente. Amelia se debate: por un lado busca adaptarse a la sociedad, su súper yo (en términos freudianos) se hace presente desde su entorno y desde su propia conciencia. Por otro, pretende liberarse. El sexo es al mismo tiempo fuente de frustración como la válvula por donde libera energía y puede ser un poco más libre, estar un poco más contenta, ser un poco más feliz.

Paul McCartney: Join Us in Mexico

Enviado por Sebastián J. Echeverría el 19/05/2010 a las 18:59

El más grande de todos, Paul McCartney, está realizando su última gira, al menos, ésa es la versión oficial. Se habló que vendría al cono sur, quizás a Buenos Aires; pero parece que no. Ciudad de México serán los únicos latinoamericanos que tendrán ese lujo.

igual, los mexicanos fueron elegidos para ser huéspedes de un concurso que llevará a dos personas –al ganador y a un acompañante– a Ciudad de México por dos días para compartir con McCartney y su banda, además de ver obviamente uno de los dos recitales que dará en el Foro Sol a finales de la próxima semana.

Paul McCartney: Join Us in Mexico

Para los que nos seguro nos vamos a quedar con las ganas, hoy publicaron en la web oficial del beatle, estos dos videos donde la banda ensaya y promociona el concurso. Tocan Every Night, I've Just Seen a Face y Calico Skies, además de jugar un rato con sus guitarras de palo, el bajo, la batería y al acordeón.

¡Qué lujo debe ser tocar con él!